La niña que dibujaba otoños en lunares sin olvido

 

Con los sentidos envueltos por tanto bullicio interior que a veces me cortaban las alas en el vuelo hacia la ilusión y la esperanza. Así fue como decidí vestir con palabras e imágenes los retazos de los desvaríos de mis emociones y pensamientos más rebeldes. 

Y es que llega un momento en que la vida te empuja, te grita e incluso llega a golpearte con caricias reflexivas de verdad y realidad. Hay un punto en el caminar de todo ser humano en que es necesario mirar hacia atrás para comprendernos a nosotros mismos, para entender nuestro momento actual y para fijar nuestra vista en todo el camino que queda por delante, un camino que nosotros hemos de construir con lo ya vivido, con las lecciones aprendidas, con los muros ya destruidos, con los gritos que callamos en nuestro ser, con las sonrisas perplejas de quietud. Llega un momento en que tu mundo interior te exige más dedicación, mirarte más por dentro y dejar de escuchar las voces y palabras del exterior. Simplemente llega el día en que las horas de tu reloj se detienen, te observan y te susurran que te escuches a ti misma y dejes de arañarte el alma con lo que piensen y digan los demás.

Porque al fin y al cabo en este libro, en estos versos, en estos relatos, en estos poemas, dejo al descubierto mi niña, sin máscaras ni dobleces, sin medias tintas, sin miedos, porque ya me cansé de mirar al cielo y suspirar y que nadie comprenda el por qué de esta sensibilidad, ya me defraudaron los porqués disfrazados de comprensión de aquéllos que decían entender mis lágrimas en los moldes de una lectura o en los escalofríos de una melodía, porque hoy, aquí y ahora quiero ser yo misma, mirarme y quererme, respetarme, mimarme y encontrar mi verdadero destino siendo así, tímida, con una tal vez exagerada sensibilidad, soñadora, con miedos, dudas, ilusiones, sueños,...al fin y al cabo una persona como tantas y tantas, después de todo simplemente yo.

Me cansé del maquillaje con el que adorné en ocasiones mi alma, tal vez para hacerme querer, me cansé, a partir de ahora y desde este mismo momento y en este nuevo sueño de mi niña, la niña que dibujaba otoños en lunares sin olvido.

Tercer premio en el Certamen AMUMA de Ciudad Real

 

Bonito y reconfortante fin de semana el vivido... El viernes tuve el inmenso placer de estar en el IES Zurbarán de Badajoz dando una charla sobre literatura y poesía a chavales entre 15 y 17 años. Me sorprendió gratamente el interés y atención que demostraron durante casi dos horas. Chicos/as muy participativos/as, estuve hablándoles de mis motivaciones a la hora de entregarme al papel en blanco, mis referentes, les conté lo que me había llevado a tomar la decisión de autoeditarme mis obras, me emocionó su entrega y tembló mi alma cuando alguno de esos chicos me contó que ella también escribía pero que aún no se atrevía a enseñar sus escritos. Me vi muy reflejada en ella pues yo hasta los 24 ó 25 años no me atreví a enseñar nada mío. A esa edad tuve la necesidad de que el mundo me conociera a través de mis escritura ya que es donde me quedo totalmente desnuda, en el día a día mi timidez me hace esconder lo que siento y pienso. Fue una mañana inolvidable que me dio fuerzas para seguir vertiendo mis sentidos ante un papel, supe que no todo estaba perdido entre la juventud y que la escritura así como cualquier otra manifestación de los sentimientos puede salvarte de muchos momentos, y eso es lo que debemos hacer, escribir desde la experiencia de uno mismo ya que a través de ésta quizás puedas hacer reflexionar o ayudar a otras personas que están sufriendo y pasándolo realmente mal. Muchísimas gracias a Lourdes Calvo Gutierrez por contar conmigo para vivir una experiencia tan enriquecedora de la que me llevo muchas lecciones aprendidas y muchas ideas para tratar de ayudar de una humilde forma a los demás a través de la palabra.



Ayer sábado viajaba a Ciudad Real para recoger uno de los reconocimientos más hermosos que he recibido por la causa a la cual se refería:el cáncer en la mujer. Un reconocimiento que fue como un relámpago en mi interior cuando recibí la llamada anunciándomelo ya que jamás me lo hubiera imaginado. La Asociación de Mujeres Afectadas de Cáncer de Mama de Castilla La Mancha me concedía el tercer premio nacional por un relato en el que le hablaba al cáncer de tú a tú. Un bello reconocimiento que me hace sentirme aún más cerca de esas princesas luchadoras que se merecen todo nuestro cariño, admiración y respeto. Darle las gracias de corazón a la asociación y a las personas que estuvieron conmigo en todo momento ya sea físicamente o a través de la distancia, gracias a mis niñas Ana María y Noelia por apoyarme siempre, por no dejarme sola, por estar cerca de mis alas rotas y ser el cielo de mi perdido vuelo, gracias también a mi "hermanito" como yo lo llamo cariñosamente Ismael  por tener siempre una palabra amable y una sonrisa y estar siempre dispuesto a ayudarme en todo. Se os quiere eternamente.