La niña que dibujaba otoños en lunares sin olvido

 

Con los sentidos envueltos por tanto bullicio interior que a veces me cortaban las alas en el vuelo hacia la ilusión y la esperanza. Así fue como decidí vestir con palabras e imágenes los retazos de los desvaríos de mis emociones y pensamientos más rebeldes. 

Y es que llega un momento en que la vida te empuja, te grita e incluso llega a golpearte con caricias reflexivas de verdad y realidad. Hay un punto en el caminar de todo ser humano en que es necesario mirar hacia atrás para comprendernos a nosotros mismos, para entender nuestro momento actual y para fijar nuestra vista en todo el camino que queda por delante, un camino que nosotros hemos de construir con lo ya vivido, con las lecciones aprendidas, con los muros ya destruidos, con los gritos que callamos en nuestro ser, con las sonrisas perplejas de quietud. Llega un momento en que tu mundo interior te exige más dedicación, mirarte más por dentro y dejar de escuchar las voces y palabras del exterior. Simplemente llega el día en que las horas de tu reloj se detienen, te observan y te susurran que te escuches a ti misma y dejes de arañarte el alma con lo que piensen y digan los demás.

Porque al fin y al cabo en este libro, en estos versos, en estos relatos, en estos poemas, dejo al descubierto mi niña, sin máscaras ni dobleces, sin medias tintas, sin miedos, porque ya me cansé de mirar al cielo y suspirar y que nadie comprenda el por qué de esta sensibilidad, ya me defraudaron los porqués disfrazados de comprensión de aquéllos que decían entender mis lágrimas en los moldes de una lectura o en los escalofríos de una melodía, porque hoy, aquí y ahora quiero ser yo misma, mirarme y quererme, respetarme, mimarme y encontrar mi verdadero destino siendo así, tímida, con una tal vez exagerada sensibilidad, soñadora, con miedos, dudas, ilusiones, sueños,...al fin y al cabo una persona como tantas y tantas, después de todo simplemente yo.

Me cansé del maquillaje con el que adorné en ocasiones mi alma, tal vez para hacerme querer, me cansé, a partir de ahora y desde este mismo momento y en este nuevo sueño de mi niña, la niña que dibujaba otoños en lunares sin olvido.

"Del alma hoy hablo yo" próximamente a la venta

Hoy os quiero adelantar el título de mi segundo libro que estará a la venta en unos veinte días, se llamará "Del alma hoy hablo yo" y os voy a contar el por qué de tomar la decisión de ponerle este título. El alma, siempre me dejo el alma y todo lo mejor de mí en cada palabra que muevo al papel en blanco pero en este segundo libro y por circunstancias personales vividas me lo he dejado más aún si cabe, he desnudado cada rincón de mi ser, y aunque a veces me agotaba entregarle tanto de mi a la hoja en blanco quedándome yo sin nada después la tranquilidad y el sosiego que he sentido en mí me gritan que ha valido la pena.

Versos, palabras, letras, metáforas, e incluso alguna que otra breve y concisa pincelada a la poesía visual forman este segundo sueño que entre mis sentidos se tornaba imposible al principio de esta travesía por los sueños eternos y las ilusiones improbables. Hoy sé que si luchas, si crees en la magia del esfuerzo, si entregas lo mejor de ti, si peleas, si no te rindes, si sigues caminando hacia donde alumbra la luz de tus anhelos todo es posible. Pero eso sí, hay que creer y luchar, darlo todo, sin medida ni horarios.

Ahora tan solo deseo que nunca muera lo que a mí me da la vida hoy día: la escritura y más concretamente la poesía. Y tengo miedo, miedo porque este mundo va muy deprisa y yo no logro acertar a descubrir porque hay tan pocas personas que se molestan en detenerlo al menos en sus deseos interiores, en sus pensamientos más frecuentes, en su locura tan cuerda como emotiva, miedo porque la superficialidad, el materialismo y la pérdida de valores cada día se hace más patente en nuestra sociedad...Miedo porque si la poesía y el valor del sentimiento mueren,¿dónde terminaré yo?

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