La niña que dibujaba otoños en lunares sin olvido

 

Con los sentidos envueltos por tanto bullicio interior que a veces me cortaban las alas en el vuelo hacia la ilusión y la esperanza. Así fue como decidí vestir con palabras e imágenes los retazos de los desvaríos de mis emociones y pensamientos más rebeldes. 

Y es que llega un momento en que la vida te empuja, te grita e incluso llega a golpearte con caricias reflexivas de verdad y realidad. Hay un punto en el caminar de todo ser humano en que es necesario mirar hacia atrás para comprendernos a nosotros mismos, para entender nuestro momento actual y para fijar nuestra vista en todo el camino que queda por delante, un camino que nosotros hemos de construir con lo ya vivido, con las lecciones aprendidas, con los muros ya destruidos, con los gritos que callamos en nuestro ser, con las sonrisas perplejas de quietud. Llega un momento en que tu mundo interior te exige más dedicación, mirarte más por dentro y dejar de escuchar las voces y palabras del exterior. Simplemente llega el día en que las horas de tu reloj se detienen, te observan y te susurran que te escuches a ti misma y dejes de arañarte el alma con lo que piensen y digan los demás.

Porque al fin y al cabo en este libro, en estos versos, en estos relatos, en estos poemas, dejo al descubierto mi niña, sin máscaras ni dobleces, sin medias tintas, sin miedos, porque ya me cansé de mirar al cielo y suspirar y que nadie comprenda el por qué de esta sensibilidad, ya me defraudaron los porqués disfrazados de comprensión de aquéllos que decían entender mis lágrimas en los moldes de una lectura o en los escalofríos de una melodía, porque hoy, aquí y ahora quiero ser yo misma, mirarme y quererme, respetarme, mimarme y encontrar mi verdadero destino siendo así, tímida, con una tal vez exagerada sensibilidad, soñadora, con miedos, dudas, ilusiones, sueños,...al fin y al cabo una persona como tantas y tantas, después de todo simplemente yo.

Me cansé del maquillaje con el que adorné en ocasiones mi alma, tal vez para hacerme querer, me cansé, a partir de ahora y desde este mismo momento y en este nuevo sueño de mi niña, la niña que dibujaba otoños en lunares sin olvido.

Presentación volúmenes "El vuelo de la palabra 2013"

El sábado 18 de mayo se presentaron en la Feria del Libro de Badajoz en la Carpa de Conferencias los dos volúmenes de "El vuelo de la palabra", "La poesía en Extremadura 2013" y "El cuento en  Extremadura 2013" en el que van incluidos los trabajos galardonados de Vanessa Cordero Duque, el cuento "La abstracta soledad de un amor con cuerpo de verso" y el poema "Pensamiento arbitrario". 

En la imagen podemos ver a Vanessa con los dos ejemplares en el stand de la presentación de dichas obras tan importantes en nuestra Extremadura.

Vanessa Cordero seleccionada en cuento y poesía en "El vuelo de la palabra 2013"

Vanessa  Cordero Duque ha sido seleccionado en el certamen de "El vuelo de la palabra" 2013 en las modalidades de cuento y poesía. El cuento y poesía ganador se verán publicados en los libros "El cuento en Extremadura 2013" y "La poesía en Extremadura 2013".

 

Obras seleccionadas en el Vuelo de la Palabra 2013

La Poesía y el Cuento en Extremadura en 2013

23.04.2013 Cultura / Premios y Concursos

EL VUELO DE LA PALABRA
EL CUENTO EN EXTREMADURA EN 2013

 
OBRAS  SELECCIONADAS

        El poeta    LUIS GONZÁLEZ SOTO
        La plegaria    Mª MONTAÑA CAMPÓN PÉREZ
        Cementerio de Oaksville    CARLOS MONTERO DE ESPINOSA
        El buzón    AGUSTÍN LOZANO DE LA CRUZ
        La abstracta soledad de un amor con cuerpo de verso    VANESSA CORDERO DUQUE
        John Nevado    MIGUEL ÁNGEL CARMONA DEL BARCO
        El otro    CÉSAR VICENTE CALLE
        Por el precio de uno (Microrrelatos)    FIDEL PERERA CENDAL
        Problemas de identidad    ANTONIO CARRASCO BERROCAL
        Radio    ÁNGEL LUIS LÓPEZ SANTIAGO
        Parker    ÁNGELA BELÉN MURILLO PASCUAL


EL VUELO DE LA PALABRA
LA POESÍA EN EXTREMADURA EN 2013


 OBRAS SELECCIONADAS

    
        Brillos de Aurora    MIGUEL HERNÁNDEZ AROZAMENA
        Glicinias en el jardín    CLARA BLÁZQUEZ JIMÉNEZ
        Lápiz de labio    FERNANDO FERNÁNDEZ BERNÁLDEZ
        Haikus. Para leer un mes de mayo    MIGUEL BRAVO VADILLO
        El bar de Mariela    ANTONIA MARCELO GARCÍA
        Retrato de mujer en futuro imperfecto    FRANCISCA DÍAZ FERNÁNDEZ
        Soneto flamenco    MANUEL UNIÓN GUISADO
        Pensamiento arbitrario    VANESSA CORDERO DUQUE
        Concédeme este olvido    JOSE ANTONIO GALLARDO CASTELLANO
        Los sueños de los árboles    ANTONIO JOSÉ PEÑA GARCÍA
        Sinestesia    Mª MONSTSERRAT ARJONA GORDO
        Soneto quebrado    LUIS ALBERTO DOBLADO COCO
        Llorar es dibujar un laberinto    LUIS ALBERTO DOBLADO COCO
        Tiempo muerto    ASUNCIÓN BRAVO BONILLA
        Niñez    ASUNCIÓN BRAVO BONILLA

Búscate...

No busques refugio más allá de ti, los otoños sabrán a primaveras en el recuento de tu alma si sabes seguir tu camino. Infinitos son los sabores del amor pero me cuesta ordenar los tiempos en que me obligaron a olvidar.

Escaparme en las tardes de agosto y no regresar hasta que la suerte me lleve a las trenzas de la boca de la suerte. ¿Acaso existe la suerte? Divido el lino de mi camisa blanca entre el desatino de los adjetivos con que no acierto a describir esta vida. A veces desearía ser testigo de las debilidades del sentimiento para ser capaz de prenderlo al horizonte de mis caminos tan solo cuando le apeteciera a los espejos de mis poemas.

No busques la esencia del aire en la luna ni la fuerza en lo ajeno, rodea el cuerpo de la sabiduría que pasea dentro de ti y conviértete en las arenas de tu propia playa, en la miel de los labios de las olas que sofocan tu ansiedad, y crea en la bandera de la tierra de tu propio abrazo tu puerto, y en las fisuras de los tesoros o castigos de tus horas tu particular manera de vivir.

Queda mucho por sentir

 

 

 

 

A veces la vida te pone en la dificultosa tesitura de doblar tu camino, voltear la esquina y olvidar tu hoy y tu ayer, en ocasiones los golpes del destino no son más que una autorización para los abrazos del mañana, y es que vivir se ha convertido en una odisea para todo aquél que cabalga por la senda de la costumbre intentando romperla a cada instante.

Siempre me costó creer en mí pero a pesar de todo jamás desistí de lograrlo, es difícil aún para mí despertarme anticipadamente alegre sin, al menos, rozar una fantasía con mis manos de papel, un sueño incumplido o una meta indispuesta de razón y fe, pero no quiero pensar en rendirme, no ahora.

Me incomodan las sorpresas pero me gustan, odio los efectos del alcohol en el cuerpo pero a veces he necesitado beberlo, ya sabes, por aquéllo que decían que ayuda olvidar ¡qué gran mentira! lo único que hace es dejarte un cuerpo nauseabundo con el que poco más se puede hacer que tirarlo a la basura y lograr que al día siguiente las penas se multipliquen por ciento veinte y los recuerdos parezcan tatuajes entre los lunares de tu alma, amo el silencio y cada noche sueño con ir a visitar al cementerio al ruido agrio de la hipocresía y las verdades dobladas de dolor.

He probado todo para vivir mi vida a mi manera, he golpeado a fantasmas, arañado ventanas sin cristales, he querido romperme los ojos para no verme más, ni a mí, ni a mi realidad, ni a lo que lucho y pierdo, ni a lo que pierdo y creo haber tenido o ganado alguna vez, incluso alguna vez cerré los puños fuertemente para que mis venas no sintieran el colmo de la incertidumbre de un destino incierto y lleno de angustia, he probado todo, lo juro, y aunque quiero ser fiel a mí misma engañar a mi actitud melancólica y perdida se me antoja el juicio más sano al que podría recurrir en estos momentos.

De martes a domingo lloro lágrimas que saben a incurable nostalgia y los lunes revuelvo mis tripas y les acaricio la cabeza para que me mantengan firme ante las inclemencias locas de este huraño Universo que detesto como nadie y en el que no hallo apenas una sensación que me mantenga a salvo del cansancio de vivir perdiendo y querer luchar deseando ganar sintiendo siempre igual.