La niña que dibujaba otoños en lunares sin olvido

 

Con los sentidos envueltos por tanto bullicio interior que a veces me cortaban las alas en el vuelo hacia la ilusión y la esperanza. Así fue como decidí vestir con palabras e imágenes los retazos de los desvaríos de mis emociones y pensamientos más rebeldes. 

Y es que llega un momento en que la vida te empuja, te grita e incluso llega a golpearte con caricias reflexivas de verdad y realidad. Hay un punto en el caminar de todo ser humano en que es necesario mirar hacia atrás para comprendernos a nosotros mismos, para entender nuestro momento actual y para fijar nuestra vista en todo el camino que queda por delante, un camino que nosotros hemos de construir con lo ya vivido, con las lecciones aprendidas, con los muros ya destruidos, con los gritos que callamos en nuestro ser, con las sonrisas perplejas de quietud. Llega un momento en que tu mundo interior te exige más dedicación, mirarte más por dentro y dejar de escuchar las voces y palabras del exterior. Simplemente llega el día en que las horas de tu reloj se detienen, te observan y te susurran que te escuches a ti misma y dejes de arañarte el alma con lo que piensen y digan los demás.

Porque al fin y al cabo en este libro, en estos versos, en estos relatos, en estos poemas, dejo al descubierto mi niña, sin máscaras ni dobleces, sin medias tintas, sin miedos, porque ya me cansé de mirar al cielo y suspirar y que nadie comprenda el por qué de esta sensibilidad, ya me defraudaron los porqués disfrazados de comprensión de aquéllos que decían entender mis lágrimas en los moldes de una lectura o en los escalofríos de una melodía, porque hoy, aquí y ahora quiero ser yo misma, mirarme y quererme, respetarme, mimarme y encontrar mi verdadero destino siendo así, tímida, con una tal vez exagerada sensibilidad, soñadora, con miedos, dudas, ilusiones, sueños,...al fin y al cabo una persona como tantas y tantas, después de todo simplemente yo.

Me cansé del maquillaje con el que adorné en ocasiones mi alma, tal vez para hacerme querer, me cansé, a partir de ahora y desde este mismo momento y en este nuevo sueño de mi niña, la niña que dibujaba otoños en lunares sin olvido.

Biografía

Nace en Badajoz en diciembre de 1980. Desde pequeña se siente fuertemente atraída por las letras de Gustavo Adolfo Bécquer, Pablo Neruda o Luis Cernuda, de los cuales admira cada verso, cada palabra, cada sentimiento. Comienza a escribir a la tierna edad de once años poemas en los que trataba de reflejar cómo veía y sentía el mundo. Su timidez e hipersensibilidad le llevaba a callar frente a los demás y a sentirse abrumada ante el bullicio. El lápiz, el papel y la lectura eran sus mejores compañeros y siempre se sentía a salvo y en calma. Pasan los años y jamás deja la escritura, sigue aprendiendo de los grandes como Mario Benedetti, al cual siente de manera especial como maestro a la hora de seguir derramándose en un verso. En la música también encuentra grandes ejemplos, se enamoró de la manera de jugar con las metáforas del cantautor David Demaría, y de él aprendió a hacer más bello e intenso un verso.

 

Sin haberlo planeado, sin pensarlo demasiado, en 2010 sintió que, por primera vez, debía apostar por ella, así que con los pocos ahorros que contaba de su trabajo como administrativa decidió publicar su primer libro de poesía en una editorial especializada en autoediciones,

titulado “Atrévete a sentirme”, del cual recibió muy buenas críticas y un pequeño empujón para creer más en sí misma ya que la falta de autoestima siempre camina de su mano.

 

En 2012 volvió a sentir la necesidad de gritar al mundo lo que sentía, en esta ocasión no solamente se desnudó en poemas, también lo hizo a través de textos, cuentos y reflexiones….A todo este Universo interior decidió titularlo “Del alma hoy hablo yo”. Cansada de que todos decidieran cómo debía sentir quiso romper esta costumbre y habló, y contó, como nunca antes lo había hecho todo lo que había sufrido en su propia piel en su corta vida. Se desnudó como nunca lo había hecho, se sintió liberada, y por primera vez, libre.

 

Fue en 2016 cuando se decidió enfrentarse otra vez con el mundo y autoeditó su tercer poemario "La niña que dibujaba otoños en lunares sin olvido", el cual define el reencuentro con la inspiración más sincera y transparente.

 

Sus últimos reconocimientos en el mundo de la literatura son:

  • Segundo premio en el IX Certamen Literario "Cartas de Amor" de San Vicente de Alcántara con el relato titulado "Reflexiones de un otoño extraviado en el ayer"
  • Tercer premio en el III Certamen Nacional de Relato y Poesía AMUMA por el relato titulado "Ella, hoy llena de vida te ha vuelto a escribir".
  • Accésit en el VII Certamen Poesía Joven Florencio Quintero (2015) con el poemario titulado "EPitafio de la savia ardiente de una soledad concebida en lo eternizante de las cenizas del desamor".
  • Tercer Premio en el Certamen "Villa de Medellín" por el poema titulado "En los límites de una locura transitada por el trazo promiscuo de sus caricias"
  • Primer Premio en el Certamen de Poesías San Pedro 2015 por el poema titulado "El verso anaranjado del femenino disipado en torpes desvaríos del alma".
  • Segundo Premio en el IV Concurso de Poesía y Narraciones Breves "Poeta Juan Ramos" en 2014 por el poema titulado "Desafío al astro sol"
  • Mención Especial en el Certamen Jóvenes Creadores 2014 con la obra titulada "20 de noviembre: Naciente del blanco sol del alma".
  • Primer Premio de Relato Breve de "Salud Mental"
  • Accésit de Novela Corta en el Certamen Calamonte Joven 2014 por la obra titulada "Tras las costuras utópicas del tiempo"

 

Esta joven que se mece en los recovecos de un verso sueña que este mundo se deje llevar más por los sentimientos y    la verdad, y que la sensibilidad se acople en el alma de todos aquéllos que creen en el poder de las emociones y en el valor de las palabras. Sueña con hacer sentir al menos un pellizco de emoción con sus versos entre los azules mundos interiores de aquél que quiera mezclarse con los vientos de su inspiración.